Las castagnole caseras son pura tradición convertida en pequeños bocados dulces. Redondas, suaves y ligeramente crujientes por fuera, nacen de una masa sencilla aromatizada con cítricos y un toque de licor, que al freírse se transforma en bolitas doradas y esponjosas.
Recién hechas, aún tibias, se rebozan en azúcar o se espolvorean con azúcar glas, liberando un aroma irresistible que llena la cocina y anuncia fiesta 🎉. Cada bocado es tierno, delicado y reconfortante, perfecto para compartir en familia durante los días de Carnaval.
Hechas en casa, las castagnole no solo saben mejor: guardan el sabor de lo auténtico, de las recetas de siempre y de esos momentos sencillos que hacen especial cualquier celebración





